domingo, 19 de febrero de 2017

Aceptar es el arte de vivr en paz con aquello que no podemos cambiar



Nada hay que perturbe más nuestra tranquilidad de bombardearnos con todo tipo de pensamientos asociados a aquello que no está a nuestro alcance cambiar. Nuestra aceptación no es nuestro fuerte cuando el ego, que lo quiere controlar todo toma el poder, nos inquieta presentando ante nosotros todo lo negativo de una situación, nos atormenta con la idea de sus catastróficas consecuencias y nos tortura con todo lo que pudimos haber hecho de manera diferente para obtener otros resultados.

Esto es lo que debemos hacer antes de sentir culpa, antes de generar en nuestro interior, agentes dañinos, buscando vengarnos de nosotros mismos. Reconocer que hicimos lo mejor que pudimos con los recursos que tuvimos en un momento determinado. Sí, puede resultar duro afrontar las consecuencias de nuestros actos, pero es parte del aprendizaje y mientras más nobles seamos con nosotros mismos, mejor aprovecharemos cada experiencia.

Si es algo que tiene que ver con otra persona, o sencillamente no tenemos alcance a generar cambios, también debemos practicar la aceptación, entender que no todo lo podemos manejar y que las acciones de los demás son su responsabilidad y debemos respetarlas.

La aceptación debe ir de la mano con el perdón, con el dejar ir, todo aquello que nos haga mal, cualquier cosa que nos limite. Es fácil reconocer qué debemos dejar ir haciendo uso de nuestras emociones, que no son otra cosa que cómo reaccionamos a lo que pensamos. Si nos sentimos tristes, asustados, paralizados, furiosos o en cualquier otro estado que no esté acorde a nuestro bienestar, allí hay algo que debemos sanar, indagamos en nuestros pensamientos y revisamos su origen, le restamos validez si podemos, los aceptamos, pero no nos enganchamos a ellos y procuramos cambiar la perspectiva.

Aprende a mirar el futuro con esperanza, sabiendo que tienes muchos más recursos y aprendizaje para transitarlo, vive el ahora con amor, cada segundo es un regalo y es un milagro. Si aprendes a ver la vida con una actitud positiva, rescatando lo bueno de cada situación, cada vez estarás más cerca de ser feliz a pesar de las circunstancias, del pasado y de lo que podría resultar el futuro.
(Fuente: Rincón del Tibet)

miércoles, 15 de febrero de 2017

Quedate con las personas con las que puedes ser autoentico



Hay personas que sacan lo más sincero, genuino y verdadero de nuestro interior, toda nuestra esencia. Son aquellos que profundizan en nosotros, que exprimen nuestra esencia y que nos hacen disfrutar de lo maravilloso que es sentirse bien siendo uno mismo.

Son esas personas que tienen algo que no sabemos definir, que nos invitan a tener plena confianza y a sentirnos con total libertad para comportarnos como queramos y como nos pide el cuerpo en cada momento…

Poder ser uno mismo se ha convertido en una excepción más que en una regla actualmente, lo que ocasiona que muchas veces nos sintamos desubicados. Esto se debe al miedo a que nos juzguen y nos etiqueten, lo que acarrea que al final ocultemos nuestros verdaderos intereses y nos pongamos una máscara para no lidiar con ciertas situaciones.
“Uno no puede ser uno mismo de manera absoluta cuando se está en público, porque estar en público ya te obliga a cierta autodefensa.” -John Lennon-

El valor de la autenticidad

A veces negamos que nos guste cierta música o que estemos interesados en unas aficiones pero no en otras. En otros momentos podemos incluso obviar u omitir información sobre nosotros que nos solicitan o que estaríamos encantados de contar.
De esta manera, poco a poco, vamos dejando de ser nosotros mismos de cara a los demás o incluso en nuestra vida interna, lo que es mucho más grave y más preocupante.

Esto genera un empobrecimiento emocional que nos deja sumidos en una característica mezcla de tristeza, melancolía y desgana. Tiene sus consecuencias en nuestras relaciones, que a su vez se tornan cada vez más insatisfactorias.

Sin embargo, a veces encontramos personas con las que podemos ser nosotros mismos y con las que nos conseguimos sentir realmente bien sin tapujos. Gracias a ese empuje nos permitimos liberarnos de esas ataduras emocionales y empezar a ilusionarnos de nuevo.

Lo cierto es que este tipo de conexiones no abundan, por lo que tenemos que apreciar cada uno de los momentos que vivimos junto a ellos, ya que nos ayudan a contemplarnos y a trabajarnos en esencia.

“La amistad con uno mismo es de suma importancia, ya que, sin ella uno no puede ser amigo de nadie más en el mundo.” -Eleanor Roosevelt-

Sé tú con total libertad

Como hemos comentado, ser uno mismo con total libertad es bastante complicado ya que depende en gran medida de lo cómodos que nos sintamos con los demás. Sin embargo, el verdadero trabajo a realizar nos corresponde a nosotros; es decir, que ser uno mismo requiere de auotconocimiento y por supuesto de motivación para ello. En este sentido, vamos a analizar qué podemos hacer:

- Acéptate, eres una persona única e irrepetible. Es normal que quieras mostrar una versión más deseable de ti a los demás, pero no es necesario. De hecho puede llegar a ser contraproducente ya que nuestra parte más amigable es la natural.
- No te centres en la imagen que los demás tienen de ti, hazlo en cómo tú te consideras. Esto nos ayuda a ser más auténticos y espontáneos.
- Es importante que trabajes para ser cada vez mejor, pero no para parecerte o superar a nadie.

Uno de los retos más difíciles es ser nosotros mismos en un mundo en el que la mayoría está tratando de aparentar ser alguien más. Valorarnos es costoso, pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.

Las bases para estar enamorados toda la vida


En los tiempos que corren, parece difícil que la convivencia se perpetúe. Sin embargo, cuando descubrimos parejas con éxito en su convivencia, se observa que esencialmente se aman. No hay más secreto que el amor. Pero el amor como diría Erich Fromm: «Es todo un arte que hay que aprender y practicar».


Generalmente, cada miembro de una pareja espera que sea el otro el que pueda satisfacer todas sus necesidades y exigencias. Se proyectan unos sobre otros todo tipo de expectativas que generalmente culminan en frustración y conflicto. Parafraseando a Fromm, la mayoría de la gente espera ser amado en lugar de desarrollar la capacidad de amar al otro.

Existen escuelas psicológicas  que se dedican expresamente a la atención de parejas en conflicto. En todas estas escuelas se tratan temas comunes como por ejemplo, mejorar la comunicación, es decir, expresar los sentimientos, tanto positivos como negativos, y aceptar los de nuestro compañero o compañera manteniendo una relación limpia de resentimientos; manifestar constructivamente los desacuerdos, poder negociar y llegar a acuerdos.

Isabel y José María tienen 4 hijos y llevan casados 45 años. El camino recorrido no ha estado exento de problemas: la educación de los hijos, el trabajo de ambos para conseguir un patrimonio que les diera estabilidad, y qué duda cabe, las diferencias personales que llevan a las parejas a pelearse en la batalla cotidiana por disputarse el poder y la razón. Actualmente comparten una agradable vida en común. Parece como si no hubieran discutido nunca, aunque no ha sido siempre así. Ellos son ese tipo de parejas que han sabido expresar sus sentimientos, han compartido todas sus emociones, buenas y malas, han sido sinceros y desde la sinceridad han ido aprendiendo a comprenderse y respetarse mutuamente. Jose Mari decía: «Muchas veces he sentido disgusto contra ella, pero nunca he actuado con rabia, solo se lo he expresado con buenas palabras y casi siempre hemos llegado a un acuerdo».

La antítesis de una buena actitud para la comunicación son: pasividad, indiferencia o el silencio; éstas son refinadas formas de agresividad que hieren en lo más íntimo y que generan heridas difíciles de curar.

Otro aspecto en común de las parejas con éxito está relacionado con el equilibrio entre «dar» y «recibir». Con «dar» nos referimos a dedicarse y entregarse en la relación, como por ejemplo: hacer elogios, regalar y cuidar aquellos detalles que le gustan al otro, apoyar, estar disponible para construir una convivencia en común, entre otras actitudes. «Recibir» significa saber valorar lo que el otro nos da, aceptando que hace lo que puede y sabe, y no desvalorando lo recibido, esperando más o algo diferente.

Establecer bases de confianza mutua, es una actitud de suma importancia. Significa esencialmente crear y aceptar el compromiso de estar en la relación, de entregarse a ella, sin dañarla mezclándose con terceras personas. La fidelidad es un compromiso adulto y consciente, elegido libremente. Pero a lo largo de toda una vida de relación, la sombra de la infidelidad puede estar presente. Parece normal y humano, pero traiciona y destruye un pilar fundamental. Muchas parejas no logran superarlo. Si nos enamoramos de otra persona estando en una relación estable, normalmente hay problemas, o bien personales o bien debido a la dinámica de la pareja. Generalmente la infidelidad está vinculada a crisis de convivencia que no han sido ni expuestas ni superadas.

No es fácil aceptar totalmente a la pareja. Observamos frecuentemente la tendencia a intentar que el otro actúe, piense y sienta lo más parecido posible a nosotros mismos. Esta es una actitud que va minando poco a poco los cimientos de cualquier relación ya que implica necesariamente una descalificación de las características de cada cual, actitud que provoca enfrentamientos y rencores.

Margarita y Julián tienen una experiencia de más de 20 años de convivencia. Al principio Julián se enfadaba cuando su esposa salía a trabajar fuera de casa, ya que provenía de un ambiente donde el «hombre» es quien trae el dinero al hogar. El deseo de mantener este rol familiar estaba creando una disensión grave en la pareja, ya que Margarita sentía desvalorado su trabajo y esfuerzo diarios. Las discusiones pusieron a la pareja en grave riesgo. Julián llegó a darse cuenta de que estaba anteponiendo su concepto de lo que «debe ser una pareja» al amor que sentía por su mujer. Pudo aceptar que ella era diferente de su madre y de las mujeres de su familia, incluso de su entorno familiar y social. Sin duda, hizo un gran esfuerzo, pero supo elegir entre conservar a su amor o sus ideas.

La rutina destruye todo lo que toca en las relaciones de pareja; es un escollo que debe ser evitado a toda costa.

Vicky y Juan son, antes que nada, compañeros. Ambos se conocieron en un club de montañismo. Vicky tuvo la experiencia de sufrir la mala relación de sus padres, quienes además de no soportarse se aburrían en una convivencia pobre y triste. Como consecuencia de esta vivencia, Vicky ha buscado ingeniárselas para pasarlo bien con su pareja. Ambos están pendientes el uno del otro para crear ambientes y actividades que enriquecen sus vidas. Sin duda esto es un esfuerzo que merece la pena.

Lo positivo del paso del tiempo es que nos regala «madurez» para saber aceptar progresivamente las diferentes etapas por las que atraviesa una pareja.

En los primeros momentos de la relación se crea una especie de simbiosis. Algunos autores denominan estos comienzos como la «luna de miel» en la que ambos se funden olvidándose del mundo. Estas primeras etapas, llenas de pasión dan paso, poco a poco, a estados emocionales diferentes y no por ello menos intensos y ricos. Quienes pueden nutrir la pasión con gestos de ternura y sin exigencias tienen el camino abonado para una convivencia plena y grata.

Rafael tiene 75 años, enviudó hace cinco. Para él, lo más destacable de la convivencia con su esposa fue la ternura con la que siempre vivieron. La fogosidad de los primeros años fue calmándose a lo largo del tiempo, pero supieron adaptarse y, en las últimas etapas, nunca faltó el cariño y la ternura con lo que pudieron paliar perfectamente sus necesidades sexuales.

Una placentera sexualidad es imprescindible en una relación a largo plazo, pues es el reflejo de un intercambio profundo e íntimo, y representa que es placentero para ambos. Puede no existir una exuberante manifestación sexual, cada pareja tiene sus necesidades diferentes, pero si por las razones que sean, no hay sexo o éste es escaso, que nunca falte la ternura y el cariño.

Otra asignatura del «arte de amar» es crear una relación basada en la empatía.

Si la pareja se establece sobre el amor, sin duda, ambos compañeros pueden sentirse seguros para poder compartir los puntos débiles, y el compañero mostrará una actitud de protección, respeto, en total ausencia de crítica o mala intencionalidad. Debe ser una danza equilibrada en la que uno puede sentirse inseguro en un momento dado y ser protegido, y en otro momento cambiar el rol y apoyar en su debilidad al compañero. De este modo se crea un ambiente de intimidad que posibilita una profunda y fuerte conexión. Es difícil que una pareja se destruya fácilmente si comparte sus puntos vulnerables.

Demostrar admiración mutua, ser cómplices, hacer balance positivo de la relación, ayudarse a ser independientes, ser sinceros, reír juntos, echar mano del sentido del humor en situaciones difíciles, decir «te quiero», cuidar los espacios para disfrute de la pareja, jugar y disfrutar del sexo, pedir demostraciones de afecto sin exigencia, dar afecto sin chantaje, también son buenos recursos para llegar a ser una pareja longeva. En cualquier caso, conseguir crear y fomentar todas estas actitudes no solo es todo un arte, también es la mejor forma de afirmar que el amor existe, pues de otro modo no será posible.
(Fuente: Victoria Artiach)

sábado, 11 de febrero de 2017

Hay 1.000 manera de decir "te quiero"



Está muy próximo el día de San Valentina, el día de los enamorados, que mejor momento para preguntarnos como expresamos nosotros el amor.
Esas dos palabras tan simples, pero que nos cuesta tanto decir, pueden expresarse de diferentes formas: a través de un abrazo, preocupándose por el otro, cocinando una comida favorita, yendo al cine a ver una película que no nos guste, etc. Así, un te quiero es un abrazo, un tiempo en silencio, preguntas que le demuestran al otro que le escuchamos o echar una mano cuando la persona a la que queremos se siente agobiada.

Un sentimiento se pueden mostrar tanto con hechos como con palabras. Sin embargo, solemos creer que solo a través del lenguaje se puede “hablar” de un sentimiento. Algo que no es cierto, porque si prestamos atención a las actitudes del otro nos podremos dar cuenta de lo que realmente siente. Existen miles de maneras de decir “te quiero” sin necesidad de usar esas dos palabras.

Lo que implica un "te quiero"

Cuando estamos en una relación de pareja recién iniciada y ya nos hemos llevado unos cuantos palos en esto del amor, tardamos algo de tiempo en revelar nuestros verdaderos sentimientos. Comenzamos con un tímido “me gustas” y solo decimos te quiero cuando estamos muy seguros de nuestros sentimientos.
Estar expuestos da la sensación de que somos vulnerables, sensibles e incluso “cursis”. Así, además de protegernos, parece que revelando nuestros sentimientos no ponemos al otro en el compromiso de decir que los comparte. Así es como empieza y se mantiene el silencio y así siguen pasando los días, las semanas o los meses.
Si bien cada persona tiene sus tiempos para decir “te quiero”, lo cierto es que esas dos palabras guardan en su interior mucho más que afecto. Simbolizan un compromiso, una apuesta, un paso que quizás aún no estamos dispuestos a dar, pero que muchas veces nos gustaría.

¿Cómo decir te quiero sin usar esas palabras?

No estamos hechos de piedra ni somos robots sin sentimientos. Así, que no nos animemos a expresarlos con palabras es otro tema completamente diferente. Tal vez creas que la única manera de decirle a tu pareja, a tus padres, a tus amigos  que los quieres mucho es con las “dos palabras mágicas”.
Sin embargo, existen miles de formas distintas de demostrar el afecto, el cariño y el amor. Se basan en las actitudes que tenemos hacia los demás, en cómo nos preocupamos por ellos y queremos que estén bien. Las acciones del día a día pueden expresar más lo que sentimos que pasarnos al otro extremo y pronunciar “te quiero” continuamente.

¿Cómo ha estado tu día?”, Conduce con cuidado”, “No olvides llevar una chaqueta”, “He preparado la lasagna como a ti te gusta”, “Elige tu la película”, “¿Has dormido bien?”, “Yo me encargo de llevar a los niños”, “Quédate en la cama y te llevo el desayuno”, “Qué bien te queda esa falda”, “Compré las galletas que te gustan”, “¿Quieres que te lleve en el coche?”, “Has hecho un excelente trabajo”, “Qué deliciosa está la cena”… y la lista podría continuar.

¿Has visto de qué manera tan sencilla podemos demostrarles a los demás que les queremos? Las acciones son tan valiosas como un “te quiero” repetido entre temores y prejuicios. Seguro conoces el refrán popular que indica “una imagen vale más que mil palabras”. En este caso diríamos “una buena actitud es buena y mejora cuando la acompañamos de dos simples palabras y de acciones que reflejan lo que estas expresan”.

No te sientas avergonzado  de decir estas dos palabras milagrosas, únicas y maravillosas. Te sentirás realmente feliz y harás feliz al otro. Pero también recuerda que “las palabras son débiles frente al viento” y que para que contribuyan a los cimientos de una relación deben estar acompañadas de hechos.

“Te extraño”, “Cuídate”, “Que tengas buenas noches”, “Estaba pensando en ti”, “En el horno hay comida lista”, “Avísame cuando llegues a casa”, “Lleva paraguas”, “¿Te preparo un café?”… 
¿De qué manera dirás “te quiero” hoy?
(Fuente:La mente es maravillosa)

miércoles, 4 de enero de 2017

El mejor regalo


Cuenta este cuento la historia de Juan, un afortunado hombre al que su acaudalado hermano le regaló un coche nuevo increíble para Navidad. “No puede haber un regalo mejor que este”, murmuró Juan. Pero el destino le tenía preparada una sorpresa a la vuelta de la esquina.
Cuando Juan fue a trabajar, estacionó su nuevo coche en un lugar donde todos lo pudieran ver. “Quería compartir su felicidad con sus compañeros”, pensó mientras lo estacionaba. Pero a veces nuestra cabeza no nos dice toda la verdad. En realidad el ego de Juan, escondido internamente, solamente quería hacerse notar y sobresalir. Para el, tener un buen coche nuevo cobraba más sentido si los demás podían también verlo y apreciarlo.

Cuando salió del trabajo, vio que un niño de la calle se encontraba frente a su coche, con mirada embelezada, 
“¿Este es su auto, señor?” Preguntó el niño extasiado.
Juan contestó con el pecho erguido y la frente bien en alto: “Así es pequeño, y si quieres sorprenderte un poco más te puedo decir que no pague nada por el ya que mi hermano me lo regaló para Navidad”.
“¿Su hermano se lo regaló y no pagó nada por el?” Repitió el pequeño que no salía de su asombro.
Un suspiro en forma de palabra salió de la boca del pequeño: “Uauuuuuuu, como me gustaría….”.
“Si, si… es claro niño que te gustaría tener un hermano así que te hiciera estos regalos. Ya me lo han dicho varias veces en los últimos días”, interrumpió Juan mientras su ego tomaba un tamaño tal que parecía explotarle en el pecho.
Y el niño, sin poder escuchar las palabras de Juan ya que se encontraba viviendo en su imaginación una escena que solo el podía presenciar, terminó la frase que ya había comenzado: “Como me gustaría…… ser un hermano así”.

En ese momento la cara de Juan se desfiguró por la respuesta y su ego explotó en mil pedazos.
Y en tan solo un instante Juan experimentó la sensación de ser la persona más admirable, a ser la persona maaaaaas pequeña e insignificante del planeta.
Luego Juan sintió admiración por semejante respuesta inesperada, la cual mágicamente había logrado transmutar su egocentrismo en profunda bondad.

“Te gustaría dar una vuelta en mi auto, pequeño?”
¡Oh si, eso me encantaría!
Y así fue como los dos salieron juntos a recorrer la ciudad en auto. Pero lo increíble era que los dos iban igualmente alegres, pero fuentes muy diferentes alimentaban esa alegría en cada uno. A Juan le alegraba ver la mirada de admiración de los transeúntes que se giraban para verlo pasar (aunque en realidad la gente solo veía el auto y no prestaba atención a quien iba dentro). Pero al pequeño se alegraba soñando en su interior mientras viajaba en ese auto.
De repente el pequeño preguntó: “Señor, ¿no le importaría que pasáramos frente a mi casa?”. Juan rió a carcajadas mientras pensaba que el niño quería mostrar a todos sus vecinos que era capaz de llegar a casa montado en un increíble automóvil como el suyo. Pero Juan no tenía la menor idea de lo diferente a el que era el pequeño.
Nuevamente el destino le tenía preparado otra sorpresa mas, a tan solo unas pocas calles de distancia.
“Aquí es, ¿podría ser tan amable de detenerse en esa puerta?”, preguntó el niño que parecía explotar de la alegría anticipando lo que estaba por suceder.
El auto detuvo su silencioso motor, y el niño bajo corriendo y se perdió por un pasillo. Al rato Juan lo vio volver, pero esta vez venía mucho más despacio…… y acompañado.
Traía en brazos a un niño aún más pequeño, que luego descubriría que era su hermanito, y también descubriría que era un niño con discapacidad y que sus piernitas nunca habían logrado caminar por tener una enfermedad desde su nacimiento.
Y en ese profundo silencio, se escuchó que el niño le susurraba a su hermanito al oído: “Ves, allí esta Juan y su auto tal como te lo dije.
Su hermano se lo regaló para Navidad y a el no le costó ni un euro. Algún día yo te voy a regalar uno. Y juntos vamos a recorrer en el, las diferentes ciudades del mundo.”

Sin lugar a dudas, Juan había recibido en esas navidades el mejor regalo, un regalo que transformó por completo su forma de ser y de ver el mundo.
REFLEXIÓN:
Este cuento enfrenta en su relato a dos formas de ser, opuestas entre sí:
Por un lado tenemos a Juan:
- Para el, ser es tener. Cuanto más tengo más soy “A Juan lo alegraba ver la mirada de admiración de los transeúntes que daban vuelta la cabeza para verlo pasar”…. “Juan rió a carcajadas mientras pensaba que el niño quería mostrar a todos sus vecinos que era capaz de llegar a casa montado en un increíble automóvil como el suyo”.
- Compite con su entorno. Busca sobresalir y hacerse notar. “Para el tener un buen auto nuevo cobraba más sentido si los demás podían también percibir esto”.
- Busca recibir. Cuanto más recibe, más feliz es. “es claro niño que te gustaría tener un hermano así que te hiciera estos regalos”
Por el otro lado está el niño:
- Simplemente es, y el tener tiene sentido no por lo que representa para los demás sino por su mera utilidad. “Algún día yo te voy a regalar uno y juntos vamos a recorrer las diferentes ciudades del mundo.”
- Busca ayudar a los demás. - Busca dar. Cuanto más da, más feliz es. “Como me gustaría ser un hermano así”
No es casualidad que el niño de la historia tiene una gran humanidad, aunque en su vida hay muchas dificultades.
Muchas veces el sufrimiento es la puerta de acceso al conocimiento profundo. No es la única puerta de acceso, pero es la que la vida utiliza como maestro cuando las formas de aprendizaje menos dolorosas han fracasado.
Y por lo general suelen fracasar, es que los seres humanos somos difíciles en el arte de cambiar.
Es verdad que la idea de dar, esperando recibir esta muy instalada en nosotros. La idea de dar sin importar si se recibe, si bien suena atractiva, parece utópica.
Seguramente estaríamos dispuestos a dar sin esperar recibir, si tuviéramos la garantía de que el resto de la gente hiciera lo mismo (lo cual en el fondo significa que queremos dar esperando recibir).
El que aún no sintamos en nuestro interior la certeza de que queremos dar sin esperar recibir, no significa que esta no sea la dirección a la cual dirigirse. Simplemente muestra que aún estamos lejos de llegar a ese destino.
Así como aprendimos a hablar hablando, a caminar caminando, se aprende a dar sin esperar recibir…. simplemente dando.
(Fuente: Irene Villa)

miércoles, 21 de diciembre de 2016

El secreto del pensamiento positivo


12 Ejemplos que demuestran que el pensamiento positivo puede cambiar nuestro destino.
Tus pensamientos importan. Tus pensamientos crean tus sentimientos, tus sentimientos crean tus acciones y tus acciones crean tu vida. Están todos interconectados, sin excepción. Procura tener pensamientos positivos.
Un proverbio africano dice “cuando no existe enemigo en tu interior, el enemigo de afuera no puede hacerte daño”. 
Muchas veces la única barrera que nos separa de nuestros sueños somos nosotros mismos y un muro erguido con bloques de pensamientos negativos y dudas. Pero no se ha construido nunca una pared que no pueda ser derribada, y este artículo quiere darte las herramientas para darle los primeros golpes a esa pared.
1. Nunca te dejes engañar por aquellos que te hagan pensar que eres muy joven, muy viejo, que te faltan estudios o te sobran estudios, que te falta experiencia, que es muy tarde para cambiar o es muy pronto. El mejor momento para cambiar es ahora y tú en tu interior lo sabes.
2. El Dalai Lama dijo una vez “cuando dudes entre lo que dice tu corazón y lo que dice tu cabeza, sigue a tu corazón, que aún si te equivocas tu cabeza podrá ayudarte a aprender” Sigue tu voz interior que ella es sabia y te conoce mejor que nadie, ella sabe cuáles son las palabras que debes decirte para ser más positivo y seguir creciendo como persona.
3. Dice un poema “El perdón es el aroma que deja la flor en el talón que la ha pisado”. Muchas veces el aferrarnos a situaciones o personas del pasado no nos permite avanzar hacia donde queremos. Todo ese rencor acumulado es como querer caminar con un pie atado, sólo podrás andar en círculos. Por eso, aprende a perdonar, en especial a ti mismo.
4. Winston Churchill una vez dijo “Pasé más de la mitad de mi vida preocupándome por cosas que jamás iban a ocurrir.” Deja las preocupaciones de lado y confía en que cuando una situación inesperada llegue tendrás las herramientas y capacidades para superarla. 
5. Aristóteles dijo una vez “Somos lo que hacemos repetidamente. Por eso la excelencia no es un acto, es un hábito” El pensamiento positivo es parte de la excelencia como personas que venimos a desarrollar. Por eso es importante que te repitas constantemente frases positivas sobre ti mismo.
6. Buda nos enseñó “Hoy somos el resultado de nuestros pensamientos de ayer y mañana seremos lo que hoy pensemos” Es nuestra responsabilidad convertirnos en aquello que queremos, aunque ya no podamos hacer nada por lo que pasó es mejor tomar responsabilidad por lo que será de ahora en adelante. Lo importante es recordar que podemos ser y llegar donde queremos. 
7. San Agustín dijo “ Toda mi vida busqué a Dios en el exterior y estuvo siempre dentro de mí” Todas las respuestas, ideas, posibilidades y potenciales que necesitas están dentro de ti. Solo recuerda escuchar tu voz interior y confiar en que el resultado siempre será el más apropiado.
8. EL coach Les Brown dice “Apunta a la luna, incluso si fallas aterrizarás entre las estrellas.” Busca metas que te saquen de tu zona de confort, que te lleven a crecer y expandirte y que sobre todo dejen un impacto positivo en los que te rodean. Esta es la mejor forma de asegurar que las fuerzas del universo estarán de tu lado.
9. Aquello en lo que te enfocas lo atraes. Una de las máximas modernas más importantes que puedes escuchar.
10. Los grandes meditadores dicen que el universo no responde a lo que decimos sino a lo que sentimos. Por eso cuando desean amor, prosperidad o salud simplemente evocan en sí mismos las sensaciones que experimentarán en ese momento llenos de amor, prosperidad o salud. Así el universo responde a sus peticiones.
11. Napoleón es un ejemplo del poder de la mente. Era el número 42 de su clase en la Academia Militar. Pregúntate cuántos monumentos y libros se han destinado a ese número 42, y si existe alguno de los otros 41 que en esa academia eran considerados superiores a Napoleón que sea recordado. Él tuvo fe, visualizó, creyó y logró una meta, que no entraremos a comentar si fue noble o no, sino a valorar lo que la mente pudo lograr. Partiendo de la base que tus metas serán justas, lógicas y nobles, sin importar en el lugar en que ahora estés, pues ese es precisamente el mejor lugar para iniciar el cambio positivo en tu vida, de la misma forma triunfarás.
12. Todo en la vida está preparado para que tú seas lo mejor que puedes ser y cumplas con tus misiones de vida. Ten confianza en que hay razones por las que vives cada una de las experiencias de tu vida. Baila al ritmo de la vida y verás como terminarás brillando más allá de lo que nunca te has imaginado. Tú puedes, tú eres capaz, tú lo lograrás, ¡tú te lo mereces!
(Fuente: Amor y vida zen)

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Cuida a las personas que hacen bonito tu mundo


Las personas que hacen bonito son quienes te reconfortan, te sacan sonrisas, te sosiegan y te mantienen fuerte ante la vida. Con ellas las personas que hacen bonito tu mundo las relaciones son sólidas, consistentes y leales.

La persona que hace bonito tu mundo es la sincera, la que aprieta la mano y cuando mira a los ojos llega hasta el corazón. Su sola presencia emociona, porque respetan, porque no juzgan y porque siempre dan la cara. Por eso son las personas que hacen lindo nuestro mundo.

Hay personas que nos encantan. No por nada en concreto, sino porque nos ofrecen confianza y placidez. Son relaciones que se cultivan en los pequeños detalles, sinceras y verdaderas. Son aquellas que se pueden alimentar con miradas de complicidad y pequeños gestos, pues cada detalle se convierte en una gran obra.

Estos sentimientos suelen ser recíprocos y hay ciertas reglas no escritas que prevalecen entre ellos. Sin embargo, muchas veces se nos olvida que los “te quiero” también hay que pronunciarlos y que la gratitud es el mejor alimento para el alma.

Así es que con frecuencia descuidamos algo tan importante y vital como es la demostración del afecto y la atención a las necesidades afectivas de nuestras parejas en este baile de la vida. Por eso, las personas que hacen bonito tu mundo también se merecen que hagamos bonito el suyo.

Lo que se descuida, se pierde
Se dice que el amor dura tanto como lo cuidemos y lo cuidamos tanto como lo queremos. Así, si bien somos humanos y a veces cometemos errores que pueden llevar a equívocos en relación de nuestro afecto, lo cierto es que no podemos permitirnos dejar escapar a las personas valiosas.

Tristemente es común que ignoremos a personas importantes por pura desidia, por falta de tiempo o por cierto desinterés teñido de egoísmo. Solemos cometer el error de no dedicar el tiempo necesario a “demostrar” a esas personas lo importantes que son.

¿Cómo cuidar las relaciones?
Así, también es probable que en algún momento hayamos sentido que alguien nos deja de lado y nos hayamos vuelto locos intentando comprender qué ocurría. Este sufrimiento es innecesario y podemos evitarlo de muchas formas:

- Generalmente basta con unas palabras que hagan comprender que la ausencia o la distancia no significan jamás el olvido y que a pesar del “abandono temporal”, la presencia permanece.

- Aún así, demostrar a alguien que nos importa es algo que lleva tiempo y que hay que construir poniendo especial cuidado en que la relación sea saludable y que esté alejada de dependencias y excesos emocionales.

- Cada ladrillo debe estar elaborado con la más absoluta sinceridad; esto es sin egoísmos ni segundas intenciones. Así, tenemos que tener en cuenta de que no debemos crear necesidades, ni siquiera la de la compañía.

- Esto se logra a través de la comunicación y la expresión sincera tanto de nuestros pensamientos como de nuestros sentimientos. Como es natural debemos hacerlo siempre planteando que somos nosotros quienes nos sentimos así, no la persona que tenemos delante la culpable del malestar o, incluso, del bienestar.

- Las relaciones necesitan del tiempo y de las experiencias para nutrirse, sustentarse y crecer. Si dejamos de dedicar tiempo, mostraremos falta de interés y, como consecuencia, alejaremos a aquellas personas imprescindibles.

No podemos dejar escapar a aquellas personas que hacen bonito nuestro mundo. Con ellas podemos ser nosotros en toda nuestra esencia y con total libertad, lo cual es algo tan magnífico como inusual. Por eso, cuida y enriquece tus relaciones, y hazlo siempre desde la más absoluta sinceridad.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Tengo prisa y voy con niños


Mi hija sale del cole a las 5. A las 5 y cuarto empieza su clase de inglés. Sé que parece un poco justo, pero esa es la hora de inicio y no depende de mí. En principio son solo 200 metros o ni eso. 
Así que tenemos menos de 15 minutos para “Hola qué tal”, merendar y llegar a inglés. Esto hace que me encuentre con situaciones como la de hoy, que “me he visto”alternando “¡Cómete él yogur!” con “¡¿Te puedes dar prisa?!”. Y luego me he sentido fatal…

Quienes tenemos hijos, sabemos lo que es ir “a la carrera”. Sabemos lo que es ir con prisa, y lo complicado que puede llegar a ser presentarse a la hora. Ser puntual. A veces parece que vamos con tiempo, y en el último momento surge la necesidad de ir al baño, de cambiarse de ropa porque se ha mojado mientras se lavaba los dientes, o de “negociar” qué juguete va a llevar. Otras veces, vamos justos de tiempo… porque sí.

Tenemos que tener en cuenta que los adultos tenemos la capacidad de meter “el turbo” y reducir los tiempos. Podemos desayunar en 20 minutos pero también en 10. Podemos ducharnos en 10 minutos y también en 5. Podemos vestirnos en 17 pero también en 7. Todo depende de la prisa que tengamos.

Los niños no nacen con esa capacidad. Aún tienen esa parte de inocencia que deben conservar, que les hace disfrutar cada momento, entretenerse con cada cosa y necesitar “5 minutos” extra para peinarse y mirarse al espejo buscando paz.“5 minutos” extra… para ser niños.

¿Se puede cuidar el bienestar emocional con prisa?
“Las prisas” pueden dejarse “crecer sin control” y derivar en situaciones poco recomendables para el bienestar emocional de los niños. Todas ellas pasan por actuar como si hubiera un peligro inminente, por estresarnos y estresar, por presionar y por dañar con mensajes, con gritos o con malas caras.

Desarrollar la capacidad de detectar que tenemos prisa, es el primer paso para saber que es posible gestionarla de forma adecuada.

¿Cómo gestionar la prisa?

1.- Anticipate 
Calcula un tiempo prudencial de margen, que te permitirá gestionar de forma tranquila los imprevistos.

2.- Transmite 
Habla con tu hijo de la importancia de llegar a los sitios a la hora. Muéstrale que la puntualidad se valora. Hazle partícipe y responsable de sus rutinas y actividades diarias para que se implique en ellas.

3.-Valora 
Identifica el motivo de la prisa y diferencia el grado de urgencia para poder dar una respuesta acorde a la situación.

4.- Pon música
Elige canciones acordes que acompañen a la velocidad que necesitas. Puedes favorecer la velocidad cantando y bailando una de esas canciones que cada vez van más deprisa. Seguro que así llegáis antes.

5.- Juega a hacer carreras 
Abusar de hacer juegos de carreras puede favorecer una competitividad excesiva, pero cuando hay prisa, es un recurso aceptable. También puedes jugar a pillar  mientras vais andando.

6.- Felicítale por el esfuerzo 
Dale las gracias por entenderte y ayudarte.

7.-Dale afecto 
El cariño no debe faltar nunca, y en situaciones tensas aún menos. No te olvides de abrazarle y decirle que le quieres.

8.- Activa tu propio semáforo
Respirar, pensar y actuar siendo congruente con el color, nos facilitará el cuidado del bienestar emocional del niño.
Rojo
Piensa en color rojo cuando se trate de un riesgo vital como acudir al hospital por un problema serio. Son momentos en los que no siempre podemos pensar con claridad y hay que “escuchar” el impulso de supervivencia.
Este impulso tiende a “salir” en la mayoría de las situaciones de prisa y nos dificulta actuar cuidando. Tenerlo en cuenta, nos permitirá identificar de forma correcta la gravedad y medir la intensidad de nuestra respuesta.
Naranja
Reserva el color naranja para momentos en los que darse prisa, puede marcar la diferencia entre llegar puntual o llegar tarde. Recuerda que los niños necesitan años para aprender los ritmos adultos y desarrollar la capacidad de hacer las cosas sin “ralentí”.
Ayudarles a no entretenerse cuando se tiene prisa, es la mejor forma de “ganar tiempo”. Sustituye los gritos y las descalificaciones por darle la mano y decirle “Cariño, ayúdame a hacerlo todo muy rápido para que lleguemos a la hora. Es importante”. Recuérdaselo las veces que consideres necesario y no te olvides de tocarle cuando lo hagas. Le hará conectar contigo, con tu preocupación, con tu necesidad.
Verde
El color verde indica que llegamos tan tarde, que es preferible parar, y tardar 5 minutos más pero vivir en armonía. Un momento “verde”, podría ser habernos despertado una hora tarde porque no ha sonado el despertador.

La mayoría de las prisas, pueden situarse en color naranja. Tener en cuenta que nos pueden provocar rabia pero que no implican riesgo vital, puede posibilitarnos valorar opciones:
– ¿Es preferible que se coma el yogur subiendo la cuesta al compás de algún grito?
– ¿Es mejor que meriende a la salida de inglés?
– ¿Será conveniente hablar con la profesora y decirle que llegará 5 minutos tarde para que pueda subir la cuesta merendando tranquila y que entre a clase receptiva porque se le ha cuidado?
– ¿Y si merienda lo que le da tiempo hasta la hora de empezar la actividad? a su ritmo, lo puede hacer mientras le dé tiempo antes de que empiece la clase.
Anticípate a las situaciones, y crea tu propio “protocolo”. Poner en orden tus prioridades te servirá de ayuda para contener el impulso y te dará ventaja para reflexionar de qué forma cuidas más el bienestar emocional de tu hijo.

"Cuidar desde el respeto y el cariño siempre es importante"

miércoles, 23 de noviembre de 2016

No llores. Sé un niño fuerte



Hoy en el parque había un niño aprendiendo a andar en bici. Lo estaba intentando con todas sus ganas, pero en uno de los intentos, se ha dado un golpe. Aparentemente no se había hecho daño, pero el niño lloraba desconsoladamente. Podría ser un lloro por impotencia, por rabia, por el susto, por el disgusto, por dolor, por vergüenza… muchísimas cosas.

Esperaba haber visto un padre preocupado, angustiado o sobrecogido al ver llorar a su hijo. Esperaba haber visto a un padre abrazando a su hijo y diciéndole “no te preocupes”. Pero no. Ese padre le decía: “no llores, sé fuerte… no ha sido nada… por eso no se llora“. Y su tono no ayudaba.

¿Que pasa con el llanto?
Dejamos reír, pero no siempre dejamos llorar. Y eso confunde a los niños. Por eso hay quien siendo adulto… no sabe llorar. No sabe porque no se le ha permitido.
Cuando escuchamos llorar a un niño, se nos activan las “alarmas”. Nuestro propio estado emocional se altera y puede pasar por la pena, la empatía, la rabia, la impaciencia… No todos sentimos de la misma forma ante el llanto de un niño. Hay quien respeta que llore, pero tendemos a consolar e intentar que sus lágrimas terminen cuanto antes.

¿Es bueno para su bienestar emocional?
Si el niño deja de llorar por imposición, por presión, por amenazas, porque escucha “no se llora”, “eres un miedica”… estará recibiendo el mensaje de que no debe compartir sus emociones. Estará interpretando que sus emociones no se respetan, que molestan y que debe esconderlas porque no son bien recibidas. Este tipo de actuaciones, favorecen que el niño se sienta emocionalmente contenido e introvertido y que no pueda desarrollar todas las capacidades de su inteligencia emocional.
Hay una forma sana de reducir el llanto del niño que pasa por entenderle, por empatizar con él, y por recogerle. Esta atención llena de cariño, posibilitará que deje de llorar porque ya no necesita hacerlo, y por tanto, será positivo para su bienestar emocional.

No llores, sé fuerte 
Hace años no se conocía la importancia de la educación emocional y lo que puede condicionar la felicidad. En esos años nacieron expresiones como “no llores, se fuerte” que actualmente deberían haber desaparecido si queremos nutrir la inteligencia emocional de los niños.
Una persona emocionalmente fuerte e inteligente reconocerá sus emociones y las aceptará. Se atreverá a reír, y también a llorar. Se atreverá a enfadarse, a disgustarse, a equivocarse. Se atreverá a sentir, a emocionarse sin sentir vergüenza, sin sentir pudor, entendiendo que cada emoción… importa.

¿Cómo le hago fuerte? ¿Cómo le hago emocionalmente inteligente?
Entiéndele, acéptale, quiérele, transmítele lo que vale, déjale emocionarse, invítale a que hable de sus emociones, enséñale a reconocerlas, a entenderlas, a elaborarlas. Si se siente triste, arrópale, pero si necesita llorar para expresar tristeza o alegría, deja que lo haga. Enséñale que llorar es humano y que no es más fuerte quien menos llora, si no que quien es emocionalmente fuerte se atreve a llorar, a reír y a sentir.
Muéstrale que llorar no es “cosa de niños”, si no de seres humanos. Si tienes ganas de llorar, hazlo, no te escondas. No le prives a tu hijo de ver que sus padres también puede llorar lágrimas, que sus padres también tienen emociones. Enséñale a reconocer las expresiones emocionales de los demás. Le hará fuerte.

Emocionarse es humano y es sano. No bloquees tus emociones por no saber gestionarlas
(Fuente: Izaskun Valencia)

jueves, 17 de noviembre de 2016

Los tres secretos de la abundancia

1.-Reconoce tu verdadera naturaleza abundante.

El secreto para empezar a darte cuenta de tu naturaleza abundante es abrir tu corazón, y aceptar plenamente la abundancia que ya ha bendecido tu vida. Retira cualquier blindaje alrededor de tu corazón e imagina que le prendes fuego. Entonces, respira profundamente y abre tus brazos al máximo, invitando a este abundante universo a entrar dentro de tu corazón. Con cada respiración, imagina que TODO el Universo se está derramando dentro de tu corazón: todas las estrellas, los planetas, la Tierra y todos sus habitantes. Siente como tu vida es realmente abundante.

2. Celebra con gratitud toda la abundancia que ya te rodea.

Hay una gran cantidad de personas en el planeta que están creando cosas para nosotros, cultivan alimentos, trabajan para llevarte el agua que necesitas para beber. Deja entrar toda esta abundancia de alegría, placer, oportunidades, y risa en tu corazón. Siente esta abundancia dentro de tu ser. Ya has sido y siempre serás bendecido por la abundancia del Universo. Puedes tener la puerta cerrada dentro de tu corazón, impidiendo que la abundancia entre, debido a pensamientos de escasez que hayas adquirido en tu vida. Conscientemente abre esa puerta ahora, y proclama la verdad al Universo diciendo: Yo soy un ser verdaderamente abundante. Grita este mensaje una y otra vez hasta que sientas que ha penetrado profundamente en tu alma.

3. Se un canal de abundancia para los demás.

Una de las mejores maneras de activar el flujo de la abundancia dentro de ti, es la práctica de dar a los demás, con el conocimiento de que eres un ser infinitamente abundante. Dado que la abundancia es una corriente de energía positiva infinita, cuanto más abierto te encuentres, mas sentirás esta energía, y cuanto más los compartas con los demás, más sentirás esta abundancia natural dentro de ti. Puedes empezar por repartir amor a aquellos que lo necesiten, compartir ideas, enviar mensajes inspiradores, regalar un poema o una tarjeta, sólo por la alegría de dar, empezarás a sentir esa energía de abundancia y amor. Imagínate un mundo, donde solo existe la abundancia infinita de amor, dinero, energía y la alegría de compartir libremente. La escasez, la codicia y el temor se acabarían, cuando todos compartimos libremente desde un estado de abundancia ilimitada. Sería imposible que hubiera otra guerra. Te invitamos a realizar un acto de bondad a personas al azar, si no puedes hacerlo por ellos, hazlo por ti mismo, de modo que puedas sentirte más abundante. Existen infinitas maneras de compartir y activar dentro de ti el sentimiento de la abundancia infinita. Solo déjate llevar por tu corazón, aprovecha cada contacto que tengas con los demás y empieza a manifestar la abundancia infinita de tu ser.
(Fuente: Prosperidad Universal)

martes, 15 de noviembre de 2016

El regalo más preciado, dedicar tu tiempo a alguien



Es importante que valoremos el hecho de que los demás nos regalen su tiempo, pues nos están dando algo que nunca recuperarán. Con este acto nos están diciendo que nos quieren, que nos valoran y que disfrutan de nuestra compañía.

No obstante, es cierto que debemos entender la diferencia entre alguien que nos dedica su tiempo libre y alguien que crea tiempo libre para estar con nosotros. No tienen el mismo valor aunque ambas situaciones son hechos que conmueven y que debemos agradecer.

Es realmente fabuloso que, cuando alguien está muy agobiado con su día a día, eche el freno a sus obligaciones por pasar tiempo con nosotros o saber algo de nuestra vida. Son momentos que vale la pena atesorar porque se comparten con personas que nos brindan su afecto y sus ganas de hablar el idioma del acompañamiento afectivo.

¿Cuánto vale una hora de tu tiempo?

La noche había caído ya,sin embargo, el pequeño niño hacía grandes esfuerzos por permanecer despierto. El motivo bien valía la pena; estaba esperando a su papá. Los traviesos ojos iban cayendo pesadamente cuando se abrió la puerta.

Hijo: “Papá, ¿puedo hacerte una pregunta?”
Padre: “Sí, claro, ¿qué es?”
Hijo: “Papá, ¿cuánto dinero ganas en una hora?” —dijo con ojos muy abiertos.
Su padre entre molesto y cansado, fue muy tajante en su respuesta.
Padre: “Eso no es asunto tuyo, ¿por qué me preguntas tal cosa?”
Hijo: “Sólo quiero saber, por favor dime, ¿cuánto ganas por una hora?”
Padre: “100€ por hora”, contestó contrariado.
Hijo: “Oh” —El niño con tristeza agacha la cabeza hacia abajo… “Papá, ¿puedo pedir prestado 50€?”

El padre se puso furioso: “Si la única razón por la que quieres saber lo que gano es para pedir prestado dinero para comprarte algún juguete tonto, entonces quédate en tu habitación, no salgas y piensa por qué estás siendo tan egoísta. Yo trabajo duro todos los días, como para lidiar con este comportamiento tan infantil”.
El niño en silencio cerró la puerta de su habitación. El hombre se sentó y comenzó incluso a ponerse más enojado acerca de la pregunta del pequeño. ¿Cómo se atreve a hacer tales preguntas solo para obtener algo de dinero?
Después de una hora o algo así, el hombre se calmó y comenzó a pensar: Tal vez había algo que realmente necesitaba comprar con esos 50€, después de todo, el niño no pedía dinero muy a menudo. Así pues, se acercó a la puerta de la habitación del niño y abrió la puerta.

Padre: “¿Estás dormido, hijo?”
Hijo: “No papá, estoy despierto”.
Padre: “He estado pensando, tal vez yo fui demasiado duro contigo. Ha sido un día largo y descargué mi frustración en ti. Aquí tienes los 50€ que me pediste…”- el niño se irguió, sonriendo.
Hijo: “Oh, ¡gracias papá!” -susurró el niño mientras metía su manita debajo de la almohada y sacaba varias monedas.
Entonces, se levanta y agarra debajo de la almohada unas monedas y unos billetes arrugados. El hombre vio que el muchacho ya tenía dinero, empezó a enfadarse de nuevo. El niño contó despacio su dinero y luego miró a su padre.
Padre: “¿Por qué quieres más dinero si ya tiene bastante?”
Hijo: “Porque yo no tenía suficiente, pero ahora sí.” –Contestó entusiasmado.
“Papá, ahora tengo 100€. ¿Puedo comprar una hora de tu tiempo? Por favor, mañana ven a casa temprano, me gustaría cenar contigo.”

El padre se sintió acongojado. Puso sus brazos alrededor de su pequeño hijo y le suplicó  su perdón.
El mejor regalo emocional: la inversión de nuestro tiempo.
No podemos olvidar que nuestra mejor inversión siempre será el tiempo que dediquemos a nuestra familia y nuestros amigos. Tristemente solo nos damos cuenta de esto cuando es demasiado tarde y ya hemos perdido la posibilidad de otorgar este valor a las personas que nos rodean.

Si mañana morimos, al poco tiempo habrá alguien que nos reemplace en nuestro puesto. Sin embargo la familia y los amigos que dejamos atrás no verán poblado ese vacío emocional que nuestra desaparición creará. Por ello, está claro que no hay tiempo más valioso que el que pasamos con los nuestros.

Quédate con quien te valore, con quien te abrace sin mentirte y te sienta sin tocarte. Dedícale tiempo a la gente que lo merece y que te hace sentir bien. No te olvides de dejar a un lado el estrés y las obligaciones y cuida de todos ellos como si no hubiese mañana.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

El lenguaje no verbal de los adolescentes


Los adolescentes tienen un lenguaje no verbal propio
En ocasiones difícil de descifrar para los adultos. Teresa Baró nos ayuda a entenderlos acercándonos a sus características.
En la etapa de la pubertad, en la que el cuerpo cambia tanto, una de las características es que ellos mismos no conocen su cuerpo. A veces incluso tropiezan, no saben qué hacer con los brazos, con las manos,… el cuerpo ha cambiado y necesitan adaptarse.
Les caracteriza una cierta languidez.
Arrastran los pies, caminan con el pecho hundido, la cabeza gacha, las manos en los bolsillos,… parece que están cansados de todo.
También lo manifiestan en la forma de hablar. A veces no se les entiende, no vocalizan, hablan bajo, además refunfuñando. En general es como si todo les costase mucho.
Eso es lo que parece. En cambio después hay cambios de humor que también nos dicen que pueden estar muy contentos y muy excitados en un momento determinado.
¿Es quizás una manera de expresar su rebeldía?
En parte sí. Ellos están buscando sus nuevos modelos.
Durante la infancia sus modelos han sido sus padres, o personas del entorno familiar. Incluso han sido sus ídolos.
Pero cuando entran en la etapa de la adolescencia están buscando otros referentes. Están buscando sus señas de identidad, sus propios criterios. Necesitan rebelarse contra los modelos que han tenido hasta ahora.
Buscan fuera, y en otros referentes, la forma de comportarse, de moverse e incluso de vestirse.
¿Cómo se comportan? 
¿Saben diferenciar lo público de lo privado? ¿Lo formal de lo informal?
Si han recibido una educación correcta, saben diferenciar perfectamente el comportamiento en el ámbito público y el privado, en el ámbito familiar y fuera de la familia.
También saben distinguir lo formal de lo informal. Lo que ocurre es que, como tienen esa necesidad de mostrar que son más mayores y que no han de someterse a las normas, adoptan esas conductas que a los mayores nos molestan.
Conductas no sociales, por decirlo de alguna forma.
Cómo por ejemplo poner los pies encima de una mesa, ensuciar comiendo en un espacio público, poner los pies en el asiento del tren, en los bancos de la calle sentarse en el respaldo apoyando los pies en el asiento,…
Gestos que vemos en la calle y que pensamos que son de mala educación. En realidad es una forma de rebelarse contra las normas impuestas.
¿Pueden adoptar determinadas actitudes queriendo imitar a sus ídolos?
En ocasiones están imitando a líderes dentro de la propia pandilla, es algo muy importante para sentirse aceptados. Pero también pueden estar imitando a otros modelos que ven en los medios de comunicación, en la publicidad por ejemplo.
Imitan formas de comportarse que ven en personajes de su edad en los anuncios, en las películas o en las series televisivas. O también pueden fijarse en deportistas. El tema está en que tipos de ídolos tienen y que valores transmiten esos ídolos.
Muchas veces tienen una influencia positiva, pero desgraciadamente también son muy frecuentes los modelos que transmiten unos valores que no son los más recomendables.
Del lenguaje no verbal de los adolescentes ¿se podría decir que es universal?
Sí que lo es. Al menos dentro de la cultura occidental. Lo que ocurre es que hay diferencias respecto al adolescente.
Hay factores que influyen, como el carácter y la educación recibida. Podríamos hablar de dos extremos de chicos.
El adolescente introvertido
Que va buscando los rincones, que quiere pasar desapercibido, que nunca será el centro de atención. Baja la mirada, se sonroja rápidamente, se muerde las uñas, va con las manos en los bolsillos, se enrolla una bufanda en el cuello para no ser visto,…
El que quiere ser protagonista.
Quiere hacerse ver. Tiene una actitud incluso chulesca, vanidosa y prepotente. Puede mirar de forma despreciativa cuando se le comenta algo.
Incluso puede llegar a comportamientos agresivos de insulto o de desprecio, y en ocasiones también llegar a la violencia. Esto ocurre especialmente cuando se mezclan estas actitudes con alcohol o con drogas.
Centrándonos en la ropa ¿qué importancia tiene en su comunicación?
La ropa es clave para todas las personas, y para los adolescentes es FUNDAMENTAL.
Su autoimagen, la imagen que tienen de ellos mismos, y que es la que les ha de proporcionar autoestima, se basa en gran medida en su aspecto físico.
Si un adolescente no acepta el mismo su aspecto físico, y no se ve aceptado por los demás, baja en picado su autoestima. No valora otras habilidades que puede tener, como un talento para la música, habilidades en el deporte o buenos resultados en los estudios.
Es importante trabajar este tema en casa. Animarles a sentirse bien en su cuerpo. Animarles a hacer deporte porque es clave para su bienestar.
En conclusión:
Hay que escuchar a los hijos, a los adolescentes, en casa y en la escuela. Ocurre que muchas veces no quieren, o no pueden, expresarse con palabras.
Para eso tenemos el lenguaje corporal que, como emana del inconsciente, es mucho más sincero que lo que nos están diciendo.
Es importantísimo saber observarles y saber interpretar sus gestos, sus miradas y su tono de voz.
Nos están dando mucha más información a veces que sus palabras. Hay que escuchar con los ojos, además de con las orejas.
Que no se sientan excluidos y si se sientan atendidos.
(Fuente: Teresa Baro)

viernes, 4 de noviembre de 2016

Aprende a obsequiar tu silencio a quien no ha pedido tu palabra



La mayoría de las personas padecemos de la necesidad imperiosa de manifestar verbalmente aquello que sentimos, de comunicar nuestra opinión, de aconsejar, de advertir, de consolar y muchísimas veces nuestras palabras serán bien recibidas.
Sin embargo, en muchas ocasiones debemos sencillamente guardar silencio, reservarnos nuestra opinión, evidentemente excluyendo los casos en los cuales nuestra palabra sea determinante para preservar la integridad de alguien o situaciones extremas en las que una injusticia es manifiesta, podamos evitar un mal o cualquier caso que requiera nuestra oportuna participación.
Afortunadamente en la mayoría de los casos en los cuales tenemos la posibilidad de manifestarnos, no llevan consigo altos riesgos y podemos prudentemente limitarnos a no decir nada al respecto.
Hay quienes solo buscan ser escuchados, que no quieren una opinión, consejo, juicio, solamente nos utilizan para desahogarse en un momento determinado y no quieren, más que requerir, escuchar nada al respecto, y esto debemos respetarlo.
Otro grupo de personas no actúa queriendo recibir feedback alguno, quieren llevar su proceso de crecimiento sin intervención de terceras personas, sin escuchar otros puntos de vista.
Definitivamente algunas veces resulta enriquecedor poder escuchar otras opiniones diferentes a la nuestra en relación a un tema o situación particular, pero lo cierto es que nadie puede forzar a otro a que lo escuche, nadie debe someter a otro a algo que no se quiere recibir, aun cuando esto sea palabras cargadas con la mejor intención.
Cada uno tiene su verdad, su consciencia, su experiencia y debemos respetar cuando a cada quien le basta con su visión, o prefiere otras visiones diferentes a la nuestra, sin que esto represente para nosotros un problema o nos genere incomodidad.
En el caso de los sentimientos y su expresión, aunque resulte sano aflorarlos, manifestarlos, debemos entender que no siempre serán bien recibidos. Lamentablemente solo lo sabremos cuando los manifestemos, aunque siempre habrán señales que nos ayuden a preservar nuestra integridad y nos evite exponernos a incómodas situaciones.
Evidentemente no podemos tomar esta visión como la bandera para actuar de ahora en adelante, guardando silencio, reservándonos nuestra opinión, ocultando sentimientos
No, solo se debe tener en cuenta que no siempre las palabras son bien recibidas, que a veces es preferible otorgar un silencio oportuno a decir cosas que no quieren ser escuchadas.
Estemos atentos para identificar cuándo nuestras palabras desencajan, cuándo el silencio es el mejor recurso y cuándo podemos libremente abrir nuestras opiniones ante quien nos escucha. Tus palabras pueden ser muy valiosas, pero son como los sentimientos, no todos lo merecen o no todos quieren recibirlos, aprender a callar es de sabios.
(Fuente: El rincón del Tibet)

lunes, 31 de octubre de 2016

Enseñar a los niños a tomar decisiones


Hay niños que pueden sentirse agobiados cuando se les pide que tomen una decisión inmediata.
Sin embargo, las decisiones, por pequeñas que sean, no paran de presentarse.

Por regla general es una dificultad que presentan algunos niños. Sus vías cerebrales más largas exigen tiempo para combinar y formular montones de información antes de que estén listos para tomar una decisión.


Necesitan un entorno tranquilo, tiempo y espacio para meditar.

Recuerda a tu hijo que está bien tomarse tiempo para tomar una decisión.

Enséñale que las decisiones no tienen por qué agobiarle. Una vez las reducimos a componentes más pequeños, se vuelven más manejables.

Dile también que, al igual que con la mayoría de las cosas, tomar decisiones mejora con la práctica. Además, cada decisión, incluso las que parecen más triviales, presenta la ocasión de elegir, plantarse o resolver problemas.

Habla a fondo del tema con el niño.

Durante el curso de la conversación, pregúntale amablemente:

«¿Qué opciones tienes? ¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de cada opción? ¿Cuál es tu impresión? ¿Hay alguna decisión que pueda servirte como pauta? ¿Hay algún error que no debas repetir?».

Admite la lucha en la que está inmerso, diciendo algo cómo: «Sé que resulta difícil tomar una decisión».
En la mayoría de los casos, es mejor dejar la decisión para el día siguiente, después de levantarse, las cosas suelen parecer más claras. Entonces es el momento de decidir y hacer planes.
Pídele que piense en alguna decisión que tomó y que le salió bien. Recuérdale que no hay decisiones perfectas. Se trata simplemente de lo mejor que podemos hacer contando con la información que tenemos disponible.

Además, asegúrale que son muy pocas las decisiones irreversibles.

A modo de ejemplo práctico.

Un niño  puede convertirse en un experto en la toma de decisiones. Una buena manera de practicar es aplicar la visualización

■ Pregúntale a tu hijo que es lo que hace que su decisión sea tan difícil: «Quiero ir al campamento, pero tengo miedo».
■ Dile que escriba los pros y los contras.
PROS:
■ Puede ser divertido:
―Carlos y Andrea irán.
―Hay caballos, está cerca la playa, montaremos en bici.
CONTRAS:
■ Es un sitio donde nunca he estado antes.
■ Supone toda una semana fuera de casa.
■ A lo mejor no lo paso bien.
■ Puede que haya abusones.

Pregúntale que soluciones posibles cree que hay. Si no se le ocurre ninguna sugiéreselas:

―Podría hablar con el hermano de Carlos, que fue el año pasado, y enterarse un poco más de cómo es aquello.

―Podría llamar a casa desde el campamento.
―Podría averiguar si sus amigos van a estar en su misma habitación.
―Si alguien le intimida puede decírselo a los monitores.
―Si realmente va tan mal, podemos ir a recogerte.
■ Deja que lo consulte con la almohada.
■ Anímalo a que te comente otras preocupaciones o ideas que se le ocurran.
■ FELICÍTALO por la decisión que tome.
Y nada de prisas. Las decisiones, de UNA en UNA.